¿En qué consiste el tratamiento?
En todo caso, es conveniente realizar una evaluación del problema que se va a tratar. Dicha evaluación puede consistir en una sóla entrevista si el problema es puntual o en varias sesiones si el problema es más severo o general.
Para realizarla con éxito, el/la psicólogo/a podrá servirse si fuera conveniente además, de cuestionarios, test, autoregistros, etc.
Es importante anotar la existencia de relación entre evaluación y tratamiento. Ambos aparecen desde la primera sesión, de forma que la primera guiará al segundo, y éste reconducirá (si es necesario) a una re-evaluación.
El número y frecuencia de las sesiones de tratamiento variará en función de distintos factores, tales como la intensidad y gravedad del problema, la disponibilidad del paciente, la urgencia en la necesidad de los cambios...
El cliente, una vez asesorado por el/la psicólogo/a, es el que decide cuánto dura el proceso de terapia y que tipo de tratamiento desea seguir. El consejo del psicólogo vendrá basado en parámetros diversos como son, la frecuencia con la que sucede el problema, su intensidad, el tiempo que lleva sucediendo, etc.
El tratamiento se interrumpe en cuanto la persona así lo decida.